Por un modelo postal de futuro

Hoy entrevistamos a Federico Bernabé Cerqueira, Secretario del Sector Postal de U.G.T. en Córdoba. Señor Bernabé, UGT lleva años denunciando en distintos foros el desmantelamiento del modelo postal público, y en este periodo de tiempo no son pocas las acciones legales y movilizaciones que han llevado a cabo, muchas de ellas con un notable éxito. Es en los últimos tiempos que esta situación ha evolucionado a un nivel que ustedes califican de insostenible ¿podría explicarlo a nuestros lectores?

R.: Me voy a referir a los acontecimientos más recientes ya que son lo suficientemente clarificadores.

El pasado 21 de la empresa convocó a todas las Organizaciones Sindicales con representación en Correos, a la Mesa Sectorial para abordar, según el escrito remitido -idéntico al que se nos presentó en diciembre de 2019-, la discusión sobre el Plan Estratégico.

Como tantas otras reuniones anteriores, fue una reunión vacía de documentación rigurosa y con documentos aportados hace un año y medio. Más que buscar una negociación real sobre las líneas estratégicas de la empresa a desarrollar en los próximos años, fue una maniobra de distracción con intereses ocultos.

¿Qué intereses ocultos? ¿Y por qué una empresa como Correos necesita argucias de ese tipo en una reunión con sus interlocutores sociales?

Pues así están las cosas. A través de esta escenificación de reunión se buscaba la venta de imagen de normalización de una situación que ya es insostenible con respecto al diálogo social en Correos, el presidente pretendía un consenso para la creación de unos Grupos de Trabajo “trampa” que mediante la participación de los sindicatos en los mismos -fuera de los marcos legales de negociación-, diesen aval y beneplácito para vestir como negociación un trasfondo de recortes, reestructuraciones, cierre de centros y recortes de plantilla que Correos quiere implantar en los próximos meses. Un intento de travestir como negociación un trasfondo de desguace para Correos, cuyo único fin era recabar el aval de la parte social para refrendar con su marca el desmantelamiento del Servicio Postal Público. Todo orquestado y muñido –como tanto de lo que viene haciendo esta presidencia hasta la fecha- para la venta de una normalización y complicidad con los sindicatos de cara a la galería, con el objetivo de tapar su nefasta gestión y la creciente sensación de fracaso que, tanto dentro como fuera de la empresa, parece ir in crescendo.

Y con este escenario ¿cuál es el planteamiento de UGT?

UGT exige una negociación seria, que hable de un modelo postal de futuro, como un servicio público y sostenible, reforzado con la financiación pública suficiente para prestar un servicio de calidad y que posicione a Correos como una empresa competitiva, con empleo de calidad, cohesionadora y vertebradora de este país, pero de verdad, no desde el autobombo de un presidente que ha demostrado incompetencia y falta de liderazgo.

Esas afirmaciones son muy serias ¿En qué se basa para ello?

Es una situación generada por él mismo, ya que ha demostrado su total incapacidad en la gestión de la mayor empresa pública del país. Ha tirado por la borda la mitad de la legislatura y, con ello, todas las oportunidades que Correos tenía de cara al futuro. Este, pasará a la historia negra postal por ser el responsable de cargarse del logo de la matriz la palabra Correos -tras más de 300 años con él-, traspasándolo a su filial Correos Express; por haber abanderado el discurso de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), de reducir la financiación del Servicio Postal Universal (SPU), de ajustar a la baja la plantilla y cerrar oficinas; por llevarse por delante a decenas de buenos profesionales del Grupo Correos sustituyéndolos por directivos de la filial Correos Express en pos de lo que se intuye como un pelotazo logístico; por regalar y malvender una buena parte del patrimonio inmobiliario de la empresa por oscuros intereses espurios; por un Plan de Prestación con unos ridículos 128 millones de euros de financiación, casi 500 millones de déficit, con proyectos vacíos (más ruido que nueces) y ocurrencias en diversificación y en internacionalización que han fracasado y no han reportado más que números negativos a la cuenta de resultados de Correos.

Pasará también a la historia negra postal porque, en plena pandemia y estado de alarma, mandó a los trabajadores/as a sus centros sin equipos de protección (EPI), haciéndose valedor de un título que todavía hoy conserva, el de subcampeón de la COVID, colocando a Correos como el segundo colectivo en contagios. También por dejar el SPU fuera de los servicios esenciales de R.D. de Alarma de marzo del año pasado, a partir de un enloquecido criterio personal de que para no abandonar el negocio había que abandonar a su suerte a los carteros/as en la calle sin EPIs, además de justificarse con un certificado “comprado”, su buena gestión durante la pandemia. Además de por haber provocado la mayor quiebra del diálogo social y la negociación, con una ruptura de la democracia laboral sin precedentes en la historia de esta compañía pública.

No hay duda de que son argumentos de peso. Como colofón a esta entrevista ¿Qué mensaje remite usted a la dirección de Correos?

R.: Desde UGT, advertimos de que el prestigio, la ética o la capacidad de un presidente ni se compra ni se hereda, se gana por autoridad moral y con hechos que la otorgan.

Para nosotros, ni se ha abierto la negociación del Plan Estratégico, ni se va a abrir en tanto no se defina el modelo postal y de Servicio Público de nuestro país, su financiación pública, un modelo de empresa moderna y competitiva (con la participación de Correos en los fondos estructurales para la reconstrucción, transformación y resiliencia), se hable de los trabajadores/as y su Convenio, y se dote de una gobernanza razonable para el desarrollo del proyecto.

UGT siempre ha defendido, y luchado, por un servicio postal público, a lo largo de la historia reciente hay múltiples pruebas de ello. UGT no entiende Correos si no es como elemento clave de vertebración del país, un actor principal en las comunicaciones entre los distintos territorios y necesario para evitar el avance de la España vaciada, de la que tanto se habla últimamente. Pero siempre como entidad pública fuerte y sólida. Sin esas condiciones, UGT no procederá a participar de ningún proyecto que busque el desmantelamiento de la mayor empresa pública del país, no participaremos en mesas de negociación abiertas fuera del marco legal como cortina de humo para tapar el desguace de Correos.

Federico Bernabé Cerqueira

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